domingo 24 de junio de 2007

20 años después

Sólo tenía cuatro años cuando partiste. Creí conocerte al máximo, pero no conocía ni la mitad que encerraba ese hombre alto cabellos negros, mirada penetrante, manos grandes y un tremendo corazón.

Conforme fui creciendo te extrañaba, aquel que me enseñó a comer mango, con el que a veces jugábamos fútbol, aquel hombre que me cargaba entre brazos y se sentía el ser más feliz de la tierra, yo aún sin comprender lo que significaba.

Recuerdo muy bien el día de tu partida. Todos trataban de decirme que habías ido a un sitio mejor y todas las cosas que se le pueden decir a un niño de esa edad. Yo sin embargo, derramé una lágrima, porque entendí que nunca más te iba a tener al lado.

Hoy me dieron ganas de ir a visitarte, de sentirte otra vez a mi lado, de que me cargaras como cuando era un niño. Poder contarte todas las cosas que me pasan, que me puedas aconsejar, saber que hay alguien orgulloso de mí a pesar de todas mis fallas.

Hoy comprendo lo grande que fuiste, el amor que le brindaste a toda tu familia y todo lo que tuviste que pasar para que esto se de. Te amo abuelo, hace ya 20 años que no te tengo al lado y como quisiera poder conversar contigo si quiera dos minutos.

Recuerdo que estabas loco por que me volviera hincha del Cristal, yo como siempre dando la contra me volví hincha de Alianza casi exactamente cuatro meses después de tu partida. Sé que eso de repente no te gustó, pero que se le va a hacer pues abuelo.

Tengo en los genes toda esa pasión que le entregabas a la vida, esas ganas de superación, de saber que siempre hay un mañana y sino un pasado mañana. Trato de entregar amor como tu me enseñaste en esos pocos años y créeme que trato de hacer siempre lo mejor.

Hoy, después de levantarme, vi una foto nuestra. Me tienes en brazos y yo soy el niño más feliz de este planeta y tu irradiabas una sonrisa de orgullo, de alegría, cómo nos queríamos.

Hoy que ya estás lejos, que disfrutas y reniegas conmigo viéndome desde arriba, sólo quería escribirte estás líneas. Que sepas que siempre te tengo presente y que si bien mis padres hicieron un buen trabajo conmigo, tú con los pocos años que me entregaste hiciste muy bien el tuyo.

Luis Rodríguez Fernández, descansa en paz. Acá tendrás siempre a alguien que te ama y nunca te olvidó y que espera poder reunirse contigo en algún momento para volver a estrecharte entre sus brazos. Hasta siempre abuelo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Increíble... realmente eres increíble...

Poroto dijo...

Me gustaría saber quién escribió el comment de arriba.

Anónimo dijo...

Sigo diciendo que eres increíble... Y soy yo, la misma persona que escribió ese post que tanto te intriga... No quiero que sepas quien soy, tal vez nunca te enteres, tal vez ni te conosco... Solo quiero que sepas que sigues siendo increíble...

Poroto dijo...

Cómo la canción? jajaja...quién serás??? bueno, gracias por tu comentario. Ojalá te animes algún día a dar la cara.

Anónimo dijo...

Tal vez algún día... Mientras tanto seguiré leyendo, seguiré soñando y seguiré pensando que eres increíble... Y no me des las gracias por escribirte, yo te doy las gracias porque existe gente como tú...