viernes 15 de junio de 2007

Sueños

Estábamos en un lugar que no conocía, era un apartamento y era mío. Sentados en el sillón nos mirábamos, tus dudas otra vez. Esas de las cuales pudiste safarte un tiempo atrás hoy aparecieron pero para algo distinto.

Me ofrecían un trabajo en España, pregunté: “¿Nos vamos?” dudaste, pretendiste dar una excusa, no te resultó. Agarré la Laptop y compré dos pasajes en Iberia, en menos de un mes empezaríamos a vivir otra realidad, otro país y sueño estaba por realizarse.

De pronto nos encontrábamos en el aeropuerto, tu papá diciéndome que te cuide, un mar de llanto por parte de ellos, nosotros estábamos totalmente decididos, ya no había marcha atrás. Nos íbamos.

Para esto ya nos habíamos casado, Máncora nos acogió en una ceremonia simbólica, íntima, pero a la vez tierna. Regresaba al aeropuerto, una mezcla de flash backs aparecían en el camino, te abracé y pregunté por última vez si estabas segura del viaje. Por primera vez en la noche una lágrima caía por tu mejilla simplemente la sequé y tu no pudiste tener la mejor respuesta. “Sí, nunca antes estuve tan segura de algo en mi vida” y cerraste ese pequeño discurso con un “te amo” que permaneció en el beso que te di a continuación.

Montados en el avión soltamos ambos un suspiro al mismo tiempo y todo seguía su rumbo. Pasó el tiempo y ya teníamos un departamento (piso como le dicen por allá) ambos más delgados y lo más importante, juntos.

Yo era corresponsal de agencia en deportes. Era feliz, tu trabajabas en una ONG, eras feliz. Compartimos ambos muchas cosas por allá, vinieron tus padres (los traje) conocimos diversos sitios, de pronto el sonido de un celular me avisaba algo, eras tú y me di cuenta que estaba en mi cuarto.

Tenía 24 años y no 27, seguía con el mismo trabajo, el mismo peso y el mismo cuarto que para ese entonces estaba hecho mierda.

Siempre soñamos, siempre queremos que la mayoría de esos sueños se vuelvan realidad, pero, ¿trabajamos para que esto sea así? Porque no tomar en cuenta un sueño de este tipo, es tan difícil tomar una decisión cuando sabes que esto es para mejor.

Ayer me acosté tarde, otra vez y volví a soñar, sí, no te lo conté, quería que lo leyeras. Era miércoles, lo recuerdo a la perfección , salíamos del cine y yo te entregaba una sorpresa. Te gustó mucho y un simple gracias con un beso en la mejilla sirvió de recompensa.

De pronto, estábamos en un lugar muy familiar para ambos. Caminábamos...¿quieres saber que pasó? Pues espera. Porque te demostraré que los sueños pueden empezar a hacerse realidad. Es poner un poco de voluntad, es querer lograr ciertas cosas y si por lo menos no lo intentas, pues simplemente coge tus cosas e invierna en tu casa. Como leí alguna vez: “No sueñes tu vida, vive tu sueño”, créanme vale la pena.