sábado 18 de agosto de 2007

Mi terremoto


Miércoles 15 de Agosto, eran como las 6:40 de la tarde y yo estaba estacionado en la avenida Angamos. Esperaba a mi enamorada, sólo en el auto, dos minutos después todo temblaba, la gente corría, tú bajabas y yo te tomaba de la mano.

No tenía cuando parar, algunos lloraban, unos cuantos aún no creían lo que empezaban a vivir. Un resplandor iluminó el cielo limeño (aún no sé que fue) y nada volvería a ser igual.

Los primeros intentos por comunicarte con tus familiares, era en vano, las líneas estaban ‘congestionadas’, la red se había caído o como quieran decirlo. Terminamos yendo a la casa de ambos.

Pensar que hoy, tres días después, yo sigo con vida. Saber que hay una cantidad enorme de muertos (496), millares de personas que perdieron casa, amigos, familiares y otros tantos desaparecidos, me pone triste.

Siempre aprecié estos eventos por televisión, nunca me toco vivir nada parecido antes. Tan cerca, tan propio, tan humano. A pesar de esto yo sigo en pie, continúo con mi vida, voy al trabajo y las cosas en Ica siguen complicándose.

No hay agua, la luz no existe, la ayuda no llega a todos los sectores, la desolación es única y las ganas de salir de esto son increíbles. Esas ganas que siempre tiene el peruano por levantarse, de salir adelante.

El país no tardó en ponerse de pie. Y es que nosotros jamás nos demoramos en eso. Siempre buscamos la manera de ayudar y ahora nos abocamos a eso. A tratar de sacar una sonrisa en cada niño que quedó sin padre, o en cada padre que perdió a un hijo, un hermano, cuánto cuesta escribir estas líneas.

Cuanto me cuesta sentarme y escribir, en vez de estar ayudando en Ica. Me revienta saber que hay gente de mierda que aprovecha esto para robar. Creo que la desesperación o la necesidad no son pretexto para hacer esto con gente que esta sufriendo las mismas penurias que tú.

Es imperdonable que los precios se disparen de esa forma por allá, que los pasajes se dupliquen y que se empiece a hacer negocio de la desgracia que viene pasando el pueblo del sur.

Sigamos apoyando, sigamos dando todo lo que esté a nuestro alcance. Esta vez fue en Ica, mañana, quién sabe, la casa que esté derrumbada, el amigo o familiar que se te muere puedes estar a tu costado.

1 comentarios:

Carlos dijo...

Desde España, un abrazo solidario. Recorrí Perú hace dos años y esos recuerdos que, siempre fueron gratos, ahora se han vuelto tristes. A pesar de la distacia física, uno siente el deseo de poder estar allí y ayudar a tanta gente que sufre.
En mi recién estrenado blog www.carlosjaviergalan.blogspot.com he escrito algunos comentarios sobre el terremoto en Perú.