miércoles 30 de mayo de 2007

¿Por qué ahora y no antes?

Esta es la pregunta que terminaremos por hacernos. Uno ya logró sacarla de su mente y lo que era más difícil, de su corazón. Tomo tiempo, más tropiezos y noches de insomnio. Lo habías logrado, la apartaste totalmente de tu vida, pero ella regresa y no sólo a ser tu amiga.

Regresa de la nada. Pasaron ya tres meses. Tu tranquilo, conociste chicas, te divertiste y todo iba tan bien. Sábado, diez de la mañana. En la chamba te habían dado libre y tu decides dormir hasta tarde. En eso el timbre interrumpe tu sueño. No había nadie en tu casa, sabes que tienes que bajar a abrir la puerta, pero te resistes. Sigues durmiendo.

Vuelve a sonar por segunda vez. Tu ya un poco amargo decides bajar, pero la flojera no te permite salir de tu cama. No te levantas. En eso tu celular suena. Presientes que quien está tocando el timbre es quien realiza la llamada.

Ves tu celular, el número es conocido, pero no logras recordar de quien es. Contestas con una voz de sueño única y te dicen: “Sorry, ¿te desperté?” Tú, irónico como siempre, le dices: “Noooo”. Ella sonreirá y tu aún no sabrás quien es. “Sigues igualito, ábreme la puerta no seas flojo”

Tu querrás saber quien es antes de abrir, pero la flojera te domina. Bajas en boxer, con un polo todo sucio del día anterior o el clásico, la camiseta de algún equipo. Abres y no lo puedes creer. Es ella, después de tanto tiempo.

La haces pasar, te disculpas por estar en esas fachas y subes a buscar algo mejor. No te esmeras. Total, ya para qué, piensas. Bajas a los 5 minutos, ella está mirando tu casa, paseándose por el patio, jugando con tu perro. Tu le ofreces algo de tomar y ella acepta.

Le llevas el vaso de gaseosa, ella lo agradece. “Te extrañé, ¿por qué desapareciste de esa manera?, pregunta. Tu sorprendido dices lo que solemos decir, estúpidamente, en esas circunstancias. No desaparecí, el trabajo y la universidad me absorbieron, ¿tú sabes cómo es esto? Y precisamente porque ella sabe como es, entiende que simplemente te esfumaste de su vida.

Te acaricia el cabello, te cuenta como le ha ido y tu sigues impávido sin saber que demonios hace ella sentada en tu sala. Los recuerdos te invaden y en menos de dos minutos con ella al costado sabes que realmente no sientes nada.

Ella te sorprende y te toma de la mano. Ni si quiera imaginas lo que viene a continuación. Tratas de safarte con alguna excusa, es demasiado tarde. ¿Yo te gustaba? Te pregunta con el mayor desparpajo, como si nunca se hubiera dado cuenta. Como si esas cosas no fueran notorias.

Tú que a esas alturas ya te has espabilado, respondes sin titubear. Sí, estaba enamorado de ti. Ella apelará a un viejo recurso. ¿Porqué no me dijiste nada? Tu querrás insultarla, pero no podrás. Te lo dije, pero yo sólo era tu amigo, terminarás diciendo.

Te dirá que nunca se dio cuenta, que debiste ser claro y ahí terminará el tema. Seguirán conversando de cómo les fue, la invitarás a almorzar y seguiran platicando. Sin poder creerlo se hizo de noche y tu la llevas a su casa. Ella te estrechará en un abrazo que te hará poner la piel de gallina y te dirá al oído que te quiere.

Tu saldrás de ahí sin saber que hacer. Sólo quieres hablar con alguien y contarle lo sucedido. Llamarás al amigo de siempre. Sí, ese con el que chupaste hace menos de cuatro meses por que ella no te quería. Él te dirá que eres un huevón, que lo dejes pasar por alto, que ella te quiere tener ahí y una llamada interrumpirá su conversación. Es ella.

“Te llamaba para desearte buenas noches y decirte que te quiero mucho”, dice. Tú y tu amigo escuchan, la pusiste en altavoz. Él pone cara de incrédulo, tu de huevón. El te dice agárratela y tu sabes que no podrías hacer eso.

Regresan los mensajes, vuelven las llamadas y vuelven con algo muy especial. Tú no las haces, ella las realiza. Tu no te tomas la molestia de llamarla, ni si quiera de timbrarle, pero ella insiste.

Pasan dos semanas y tu sigues sin creerlo. Las dudas son ahora las que empiezan a asaltar tu cabeza. Tu cerebro las toma como rehén y no salen por nada del mundo. Pero tu ya la habías olvidado. Nada más falso.

Pero te resistes. Pasan tres semanas y ella toma la iniciativa. Te invita al cine. Luego a comer, y terminan tomando un vino en su casa. La velada es inolvidable, empiezas a sentirte como antes. Si fuera por tí la besarías en ese momento, pero sabes que no debes.

Llega a la hora de irte a tu casa y ella no quiere que te vayas. Te empieza a enseñar fotos en su computadora y de casualidad, quizás a propósito, se cuela una foto con su ex enamorado; tu no puedes soportar la rabia. Te ‘barajas’ cinco minutos más y te vas.

Llega la mañana, domingo, tú sólo piensas en que ése día tienes que ir a cubrir un evento de motos acuáticas. Estás pensando por donde alzarás la nota y la flojera que te da trabajar domingo y en verano, pero vuelve a sonar tu teléfono.

No quieres contestar, pero lo haces. Te está invitando a almorzar con su familia, te asustas un poco, le dices que sales a las dos de la tarde del trabajo y ella, para tu mala suerte, se ríe y dice: “Gordito, almorzamos a las tres, te espero en Punto Azul de Primavera” y cuelga.

Tu no entiendes nada, estás prácticamente anonadado, todo es tan surrealista y a la vez sientes una alegría extraña, un dulce sabor en el alma que te hace ser feliz por esos momentos. Lo que no sabes es que lo mejor está por venir.

Llegas (para esto te bañaste y te pusiste la mejor ropa de tu closet) y ella te espera en la esquina, linda como siempre, con una sonrisa incomparable, que de verla una sonrisa se te escapa. Te saluda, te agarra la mano y te lleva, sí de la mano, a la cevichería.

Las caras en la mesa son familiares, saludas y ella dice lo que terminó de revolverte el cerebro, las entrañas y el alma misma. “Bueno familia, él es mi enamorado. Te da un beso y te dice que te sientes a su lado”.

El papá, con el que tenías una confianza única, te dice que ya era hora y te empieza a interrogar sobre que haces, que no haces y hasta de política hablan. Tu aún no sabes que papel estas representando en esa mesa.

Terminan de comer, ella se disculpa y nosotros nos vamos. Saliendo de la cevichería tú quieres preguntarle que sucede y ella simplemente te cierra la boca con otro beso. “Cállate y vayamos a caminar, cuando nos sentemos te diré todo lo que quieras saber”, dice.

Caminan si mediar palabra alguna, llegan al parque más bonito de surco (me reservaré decir cuál es) se sienta y dice algo que nunca olvidarás. “Daniel, estoy enamorada de ti. Siempre lo estuve, pero tuve miedo. Ahora me doy cuenta de todo el tiempo que perdí y quiero reponerlo ¿Quieres ser mi enamorado?

Hacerme el difícil, decirle que lo pensaré, si, no y toda una serie de respuestas posibles inundan tu pensar en segundos. Sólo atinas a decir lo siguiente: ¿Por qué ahora y no antes? Sabes no me importa nada, te quiero, aún sigo enamorado de ti. Le das un beso se unen en un abrazo y hasta el día de hoy caminan felices de la mano.

Esta historia tuvo un final feliz, no siempre es así. Sólo puedo dar un consejo, aprovechen el tiempo al máximo, pero sean muy pacientes. En las cosas del amor uno nunca sabe las vueltas que puede dar la vida. Al primer tropiezo no desesperen, pero que esto no los transforme en una persona sin personalidad o que permite que ser pisoteados. Dignidad señores, dignidad y respeto por uno mismo.

Si ella (o él) es para ti, regresará. En este caso él estaba dispuesto a aceptarla en su vida, pero ¿si no es así? ¿Si el dolor que dejó ella al desaparecer es más grande que el cariño que puedes sentir por ella? Sólo date tiempo, medita y resuelve. No te niegues la oportunidad de intentarlo, de repente ella (él) es parte de la felicidad que tanto anhelas.

sábado 26 de mayo de 2007

Procesos

Muchas veces creemos que nos hemos enamorado. En la mayoría de ocasiones nos equivocamos, jugamos una apuesta con la suerte y normalmente la perdemos. Y es que no todo es lo que parece.

Yo tengo la suerte de estar enamorado o por lo menos estar convencido de que es así. Lamentablemente no todo puede ser así de sencillo. Pues el hecho de que tu te hayas enamorado no significa que la chica lo esté de ti. Lo más probable es que ocurra todo lo contrario y termines emborrachándote en algún bar miraflorino o en ese parque cercano a tu casa, con el amigo incondicional que siempre está ahí para aguantar tus decepciones.

Y es que siempre es así. Uno se enamora, cree que la encontró y de repente, de un momento a otro, todo termina evaporándose. Todo el amor que tu creías sentir termina por estrellarse en tu cara. Tu sufres, te emborrachas y para todo el mundo vuelves a ser el hombre más feliz del mundo en dos días. Pero no nos engañemos, el recuperarse de estos golpes es un proceso largo y muy jodido.

Pasa la primera noche, esa en la que te diste cuenta que nada funcionaría y viene la siguiente. La resaca. Todo se ve peor y el dolor de cabeza que no ayuda a comprender mejor la situación. Ella es una chica de tu universidad, el lunes tendrás que verla y soportar la maldita tarea de saludarla y hacerte el huevón. Hacer como si nada hubiera pasado y seguir soportando que ella simplemente te vea como un amigo.

Amigo. Es la peor palabra que puede existir en los labios de la persona a la cual quieres brindarle tu amor. Peor aún, es la primera palabra con la que terminan por destruir todo lo que trataste de ir elaborando, poco a poco y con la paciencia que sólo algunos científicos poseen.

No todo queda ahí. Ella te seguirá llamando. Porque, al fin y al cabo ¿para qué están los amigos verdad? Tu, fiel al castigo, le contestarás. Seguirán hablando horas, tu volverás a ilusionarte, pero todo morirá cuando cuelgues el teléfono. Justo dos minutos antes de colgar ella te repetirá lo buen amigo que eres. Tú, a regañadientes le dirás que ella significa lo mismo para ti. Tu también eres mi mejor amiga, le dirás.

Ojo, van sólo dos días. Lo peor está por llegar. Viernes en la noche, ya pasaron cuatro días y tu crees que lo estás superando. En eso tu celular se ilumina con un ‘bebe’, ‘reina’ o cualquiera de esas estupideces que ponemos y que olvidamos de cambiar. Tu ya estabas listo para encontrarte con tus amigos e ir a, no sé, a cualquier discoteca que te permita bailar y meterte un buen trago. Ella te dice que hay un tonazo en casa de una amiga, que lleves a tus amigos.

Llegas a la casa de tu pata, convences a todos de ir. Ellos saben que te gusta, saben que estás cagado, sólo uno sabe que ya te cagaron. Igual te arriesgas y vas. Pensando que vas a pasar una gran noche.

Llegas, te presentas, tu presentas. Todos los formalismos del caso. Sólo la ves dos minutos, ella está con el chico que está saliendo. Tu no lo sabías, pero tienes que quedarte y soportarlo con un toque heroico y a la vez estúpido que nos caracteriza.

Termina el tono, te dedicaste al trago y ha coquetearle a cuanta flaca te pasa por el costado. Te sientes mal y no puedes hacer nada. Ella se acerca a despedirse, tiene de la mano un bulto. No lo distingues muy bien, tanta cerveza y ron están haciendo mella en tu visión. Te dice un nombre, tu lo saludas. Ella se va.

Ahí no queda todo. Al día siguiente ella te llamará a contarte lo maravillosa que fue esa noche con el bulto aquel que no lograste distinguir. Si llegaron a tener demasiada confianza te jodiste, porque te contará que se lo agarró. Peor aún, te contará que...tu la cortarás, no quieres tener esa información en tu base de datos. Inventas cualquier excusa y cuelgas.

No llorarás, pues estás sobrio. Lo más probable es que aunque quieras estallar en llanto y te cagues de risa de lo idiota que pudiste ser. Empezarás a ver a otras chicas, poco a poco te alejarás de ella. Pero eso sí, aún no la has olvidado.

Aún te ves tentado a llamarla, a mandarle un mensaje para saber cómo está. Ella te contestará y tu sonreirás. Pues sigues enamorado y saber que ella está feliz, en parte, te hace bien a ti.

Todos hemos pasado por esto. De repente me he comido otros cuantos procesos por los que pasamos, pero convengamos en que son recurrentes. Seguimos estando ahí para ellas, nos ilusionamos por algún beso cercano a la boca, tomamos alguna frase de ella como si estuviera empezando a sentir algo por nosotros y seguimos creyendo que aún podemos intentar algo con ella. Créeme, nada más errado.

Llegará el día en que por fin la olvides, tu estarás empezando a enamorarte de otra chica y ella seguirá con su vida. Tú ni siquiera lo notarás. Ya no hay más llamadas, cero mensajes de texto. Ninguna visita de sorpresa en la noche a tu casa. Todo terminó.

Como dije al principio, yo estoy enamorado. Alguna vez me tocó pasar todas estas cosas, la verdad, no quiero que se repita. Olvidaba un pequeño detalle, ellas siempre vuelven a aparecer en tu vida. Esta vez, ellas se enamoran de ti. y siempre nos haremos la misma pregunta....
Para saber la pregunta y quién sabe su respuesta, haré un nuevo post.

Lo que eres para mí

Es muy fácil saber lo que significas para mí, pero es muy difícil volcarlo en un post. Trataré de hacerlo. Lo más probable es que me olvide de algunas cosas o simplemente las omita adrede. Pues no todo debe quedar al descubierto.

Eres parte de mí. Considero que has llegado a ser parte importante en vida, has llegado a hacerme descubrir facetas que yo no sabía que existían en mi. Te encargaste de sacar a la verdadera persona que llevo dentro y eso no tiene precio.

Eres la sonrisa que alegra mi mundo. Tu sonreír ilumina mi caminar, nadie ha logrado eso antes. Estar totalmente contrariado, triste y abrumado por todos los problemas que uno puede tener y que con sólo una sonrisa se evapore todo. Es increíble que logres eso, explicación para esto, creo que no la hay, simplemente es así.

Eres mucho más de lo que te imaginas. Eres risa, eres alegría, eres nobleza y sobre todo eres ingenuidad. Ingenuidad de niña expresada en tu rostro. Una leve postura de infante que ilumina tu cara y hace que mi vida se enternezca.

Eres ternura, dulzura y belleza. Ternura en tu actuar, dulzura en tu estar y belleza en tu andar. Es que en nadie confluyen esas tres cosas mejor que en ti. Lograste vincularlas de modo tal que me impresiona y siento que sólo yo lo puedo ver.

Eres amor, sinceridad y comprensión. Amor por lo que brindas, sinceridad con la que me haces hablar y ser la persona más transparente contigo. Comprensión, palabra que hasta hace poco no existía para mí y contigo logré descubrirla.

Puedo seguir escribiendo todo el día y la noche si fuera necesario. Por hoy basta. Si aún quieres saber que más significas para mí, sólo tienes que acercarte y preguntármelo. Te lo diré sin ningún reparo. No habrá vergüenza, menos dudas, pues todo es tan claro ahora que no tendré el mayor reparo en gritártelo.

Sé que esto puede asustarte más y esa no es mi intención. Simplemente pretendo que sepas parte de lo que me está pasando ahora. No te obligo a nada, nunca lo hice ni lo haré. Sólo puedo pedirte una cosa, sé valiente. Eso te hará feliz.

lunes 7 de mayo de 2007

Llegaste



Cuando uno menos se lo espera aparece alguien que te roba el corazón. Se encarga de alegrarte la vida y de volverte las cosas más sencillas. Cuando ya había perdido las esperanzas de enamorarme y pensaba que andaría sólo por un buen tiempo, llegaste tú a decirme que estaba equivocado.


Sabes, asomaste en el momento exacto. Cuando siento que estoy empezando a cumplir metas y encontrando el camino que quiero en mi vida. Tu aliento me motiva a seguir y tu presencia es la inspiración que le hacía falta a mi vida.


Te descubrí de una forma algo extraña para algunos. Fue un 10 de febrero, para mi, el escenario perfecto. Después tuve que esperar a verte un sábado 10 de marzo, exactamente un mes después. Donde por fin cruzamos algunas palabras. Después la historia ya es conocida por ambos.


Significas mucho en este momento. La vida se me hace mucho más digerible contigo al lado y es que aunque no te hayas dado cuenta, simplificas mi existir. Basta con una palabra, un simple beso o tu sonrisa, para que ilumines todo a mi alrededor.


Un día al lado tuyo es todo. Un día sin ti es un gran vacío. Es como si por algún mágico motivo todo se volviera tenue. Desaparecieran los colores y el gris se convierte en protagonista de mi andar.


Estamos muy cerca de concretar algo por lo que hemos peleado tiempo. Sí, peleado. Ambos hemos peleado contra los fantasmas que alguna vez nos persiguieron y los hemos derrotado. Ahora no hay nada que pueda impedir que todo se cristalice.


Hubiera querido seguir escribiendo, pero lo demás te lo diré muy pronto. Y es que si escribiera todo lo que siento en este momento, no acabaría nunca. Creo que la próxima vez que nos veamos será especial. Hasta más tarde.

viernes 4 de mayo de 2007

Silencio

A veces es mucho mejor quedarse callado. El silencio puede transmitir cosas que ni imaginamos, expresar sentimientos y hasta volvernos locos. Hoy guardaste silencio y la verdad no lo entendí.

Fuiste incapaz de decir hola. De preguntar cómo estaba o de simplemente aparentar que estaba ahí, que te importaba mi presencia. Yo guardé silencio, esperaba un saludo que nunca llegó. No estaba molesto, la verdad estaba sorprendido.

Me sorprende tu indiferencia en ciertos momentos, tu callar. Cuando todo empieza a verse bien y empiezo a sentir que es el momento, tu sales con alguna actitud que echa todo abajo. Y aunque dices quererme, muchas veces no parece.

Me dio mucha alegría abrazarte aquella noche, tener tus labios tan cerca y aunque ya estaba decidido, un mensaje arruinó todo. Tenías que irte a tu casa en ese momento y nuevamente me cortaste las alas.

Vives dándome ilusiones y cortándomelas a cada momento. Dices una cosa, pero tu actuar demuestra algo muy diferente. Tus ojos dicen que me quieres, tu boca lo repite también y a cada instante siento que es así.

Quisiera empezar a compartir, de una buena vez, momentos juntos. Sonreír a diario y poder abrazarte sin temor alguno. No sé si aún estés preparada, el brillo de tus ojos me grita que sí. Pero tu, muchas veces, pareces vociferar que no. Y eso me confunde y entristece.

Quise hablarte, decirte cuento te quiero y quien sabe poder por primera vez besarte. Tu ya tenías planes, no estaba incluido en ellos. Un triste silencio acompañó tu presencia en esos minutos que estuviste conectada, ahora ya no estás y te extraño.

Pudo ser la noche más feliz, se transformó en una lenta agonía. Me moría de ganas de acompañarte, acariciarte y decirte algo que llevo guardado hace tanto tiempo. Pero no se dio, esta noche me obligaste a guardar silencio.

martes 1 de mayo de 2007

Te quiero

Mirando atrás, creo que he disfrutado de la vida y que aún lo sigo haciendo. Pienso que nunca me enamoré y que únicamente he vivido rodeado de ilusiones que aparecieron en mi vida y se fueron de la misma manera, sin darme cuenta.

En este momento todo se me hace tan diferente, soy muy feliz estando a tu lado y creo que el sentimiento que ha logrado envolverme esta vez es otro. Nunca tuve la necesidad de tener a alguien a mi lado y es que sin quererlo te has transformado en parte muy importante de mi vida.

Este fin de semana que pasó, muchas cosas pasaron por mi cabeza. Una de ella mandar todo por el caño y resignarme a pensar que enamorarme no está escrito en mi destino. Esto si es que alguien tiene la ardua tarea de escribir lo que nos va a pasar en un futuro, la verdad no lo creo.

Creí por un momento perderte. Esperé una llamada tuya que demostrará que en realidad te importo y así fue. Mi teléfono sonó y aunque estaba molesto te contesté. Conversamos un rato, no aclaramos nada y todo parecía venirse abajo.

En la noche el messenger fue testigo de nuestra primera ‘discusión’. Tan impersonal, no se solucionó nada. Una llamada en la noche, “nos vemos mañana después del trabajo” y las cosas se veían mucho mejor.

Estabas molesta por mi actitud, pero creo que al final entendiste que todo ese malestar de mi parte era justificado. Una sonrisa tuya y todo empezó a brillar nuevamente entre nosotros.

Jamás estuve así de seguro con mis sentimientos y es que suelen decir que la ilusión es la que está llena de nerviosismo, llena de inseguridad. Pero esta vez no es así. Ahora sé que estoy enamorado o mejor dicho empezando a enamorarme.

Por fin descubro lo que es este sentimiento y es que antes apresuraba mucho las cosas. Esta vez todo ha ido lento, al ritmo que tu imponías y es que es momento de que esto cambie y decida de una vez hacerme dueño de ese ritmo. Di el primer paso y no me arrepiento, pude sentirme lleno y eso nunca lo había hallado en nadie, sólo con tu compañía.

En este momento sé que quiero compartir contigo todo. Tenerte a mi lado cuando las cosas no salgan, que estés ahí para darme mucho más valor del que ya forjé. Que sonrías con cada meta que consiga, disfrutar ambos, por que el logro es de los dos. Y que en un futuro me des la oportunidad de disfrutar de tu triunfos, pues también serán los míos.

No sé si este post logre hacerte ver lo mucho que te quiero o simplemente te haga huir despavorida. Creo que queremos las mismas cosas y eso es ‘genial’, es más me atrevería a decir que nos complementamos.

No creo que me equivoque contigo, menos que tu lo hagas conmigo. Pues creo estar enamorado y tendré la osadía de decir que tu vas por el mismo camino. Se acabaron las ilusiones en mi vida, por fin estoy convencido de lo que quiero y de que te quiero.