sábado 21 de julio de 2007

No lo busqué y lo encontré (El Amor)



Muchos de nosotros buscamos el amor, nada más errático. El amor no es un tesoro escondido, no son las llaves del carro cuando se te pierden. El amor no se busca, el amor te encuentra y te golpea en la cara del modo más dulce que existe.

Hay momentos en los que no sabes cómo descifrar si eso que sientes es amor o una simple ilusión. Creo que descubrí algo que podría amainar todas esas dudas que alguien siente cuando se piensa enamorado, es teniendo a esa persona lejos por unos días.

Tienes mil ocupaciones, otras tantas preocupaciones y como no, los clásicos problemas. Los días pueden absorberte sin que te des cuenta de ello y cuando menos lo esperas ya la estás extrañando.

Te encuentras en el trabajo, la Universidad o quizás en alguna Clínica u Hospital; todo indicaría que tienes la cabeza ahí. Nada más falso, tienes la cabeza en ella y algo que para algunos puede resultar hasta tedioso, para mi es increíble, tienes a tu corazón palpitando a mil y esperando a verla lo antes posible.

Algunos podrían decir que es una simple necesidad de tenerla al lado, de sentirla cerca. Y eso acaso no es parte de amar. No es parte de todo este sentimiento que nos atrapa y no nos deja escapar por nada.

Y es que amar también es extrañar, pensar en ella, desear tenerla al lado cuando no la tienes cerca. Querer abrazarla, darle un beso y disfrutar de su compañía. Amar es todo aquello que de alguna manera u otra te lleva hacia esa persona y es impresionante el poder que puede tener este sentimiento.

Ahora, se que algún perspicaz dirá que recién confirmo el estar enamorado, pues no. Lo único que sucedió fue que reforcé ese sentimiento, se incrementó en esos días de ausencia, de falta de calor, de no saber absolutamente nada de ella.

Pensemos por un instante si no vale la pena enamorarse, si no vale la pena extrañar unos días para luego cobijarte en los brazos de ella. Simplemente queda decir que te amé, te amo y te amaré, por que el amor señores, el AMOR es para siempre.

martes 17 de julio de 2007

Aquél sábado



Hace no mucho tiempo, un sábado como cualquier otro, un grupo de amigos salimos a disfrutar de las bondades que puede entregar una noche de juerga. La noche pintaba bien. Un ron empezaría la noche y no se cuántas chelas la coronarían.

Decidimos ir a un sitio que al final nunca entramos, luego llegamos a un bar barranquino conocido por poner rock y que ya es un clásico en Barranco. Ahí terminaríamos la noche, noche que no pensé que terminaría así.

Buenos amigos me acompañaban, nombrarlos es en vano. Sé que ustedes saben quienes son y que también saben a que día me estoy refiriendo. Dentro del grupo había una chica que siempre me agradó, siempre estuve dispuesto a intentar algo, pero por cuestiones de la vida las cosas siempre nos separaban.

Esa noche sería totalmente diferente. Prácticamente la pasamos juntos. Unos ojos inquisidores me miraban cada vez que mi celular sonaba por algún mensaje o si recibía alguna llamada. Me sentía extraño.

La noche iba avanzando, se conversó, se tomó, se brindó, se coqueteó y hasta ese momento seguía siendo un sábado normal, dentro de todo. Hasta que luego, en circunstancias que aún no me explico, nos dimos un beso.

Fue extraño, pero me gustó. Fue algo que ninguno de los dos buscamos (o eso creo) simplemente nació. Habrá sido el alcohol, que considero no era mucho, quizás la misma noche, las circunstancias o simplemente un arranque que llevábamos escondido ya cierto tiempo.


Escribí este post para que sepas que me gustó. Que si no te he hablado del tema es por que creo que tu no quieres tocarlo y que si algún día estás dispuesta a repetir lo de ese sábado, o mejorarlo, pues aquí estoy.

lunes 16 de julio de 2007

¿Qué pasó Argentina?


Domingo 15 de Julio, terminaba la Copa América. Argentina saltaba al terreno del ‘Pachencho’ Romero como favorito ante Brasil. El mejor equipo de la Copa, el mejor jugador del certamen y una apabullante victoria ante el cuadro mexicano (3-0) los abalaban.

Al frente tenían a un equipo brasilero que venía de menos a más, pero que frente a Uruguay en la seminal había dejado ciertas dudas. Un cuadro al cual siempre hay que tenerle respeto y que por más no haya llegado a Venezuela con sus mejores figuras, siempre es de temer.

El partido no podía empezar peor para los argentinos, arrancando el encuentro Baptista se encargó de abrir el marcador con un golazo. Brasil empezaba a celebrar y los argentinos empezaban a temer que la historia se vuelva a repetir.

El estadio lucía un lleno total. El color amarillo era el que predominaba, nadie presagiaba lo que vendría. El más fanático hincha brasilero no podía decir que el partido acabaría de la manera que terminó.

En nuestra capital, el Aló Brasil disfrutaba de manera increíble la primera anotación verde amarilla y la fiesta no acabaría ahí.

Ayala en trágica intervención ponía el segundo a favor de los brasileros. Autogol que mató las esperanzas de los jugadores argentinos. Bastaba con verle las caras. Ninguno lo podía creer, Messi empezó a apagarse, Tévez ya no era el mismo y Román, ay Román!!

Aquel jugador que suele aparecer en finales, ese número diez que se pone siempre el equipo al hombro y que deslumbra con su juego, desapareció totalmente de la cancha. Regresó a Argentina antes que los demás, justo en el momento que más se le necesitó.

Llegaba el tercero, estallaba el Pachencho, Miraflores era una fiesta, todo el país de la Zamba volvía a festejar un triunfo sobre el clásico rival. Dunga, entrenador de Brasil, no podía contener la alegría. Yo apagaba uno de los últimos cigarros de mi vida y por fin comprendía que en el fútbol, como en la vida, la justicia no existe.

Aquel equipo que deslumbró durante dos semanas tuvo que regresarse a casa, a mirar el obelisco desde el bus, pero sin gente que esté celebrando en los alrededores. Del otro lado, todo era diferente y razones no faltaban.

Argentina sólo dejó una cosa, buen fútbol y a Messi. También nos enseñó que jamás y repito, jamás, debemos mirar por el hombro a ningún rival. Como leía hoy en algún periódico, “Brasil no tiene equipo B”. Argentina no lo supo y la confianza los mató.

La lógica en el fútbol no existe, el favorito esta vez se regresó a casa con las manos vacías, no será la última vez que esto pase y esto es lo maravilloso de este deporte.

domingo 1 de julio de 2007

La primera enamorada

Dicen que es la que te deja marcado, a la que nunca olvidas. Pues es que ella va a ser la primera por la que vas a sentir (o creerlo al menos) que estas enamorado de ella. Los primeros besos prolongados, las primeras caricias y quién sabe, tu primera vez.

Cómo todos los que leen este post yo tuve una primera enamorada. Tenía 16 años, quinto de media, corría el año 1999. tuve algunas en primaria, un par en Tumbes cuando tenía catorce, pero ninguna relación se prolongó más allá de los dos meses.

En cambio, con ella todo fue diferente. Duramos alrededor de un año y tres meses ha sido mi relación más larga. Un mes nos separó Estados Unidos y luego llegó el epílogo de todo cuando se tuvo que ir a Cusco.

Si tuviera que mencionar alguna locura cometida por ella, por la edad y la poca experiencia en viajes, podría haber sido el hecho de irme hasta Cusco para verla, ir a Puno y de puno por carretera hasta allá. Sólo para estar con ella tres horas y regresarme a Lima.

Fuimos amigos, hablábamos mucho y creo que esto último fue la clave de todo. No nos escondíamos nada y cuando las cosas iban mal una buena conversación salvaba el asunto. Total a esa edad no habían problemas grandes.

Ella estaba en tercero de media, 14 años. Pelo negro, cejas pobladas y ahí pararé la descripción. Pero la recuerdo muy claramente. Al principio me choteó, jajaja, pero al final ‘recapacitó’. No podía se que por una amiga tuviéramos que dejar de estar. ¿Recuerdas?

Se que en algún post anterior mencioné que sólo habían habido ilusiones, pero ella no podría haber sido una ilusión ni hablar. Si me enamoré y ella de mí, eso era genial. A esa edad es mucho más sano enamorarse.

Pasamos de todo. Lo que más me gusta de esto es que terminamos, pero pudimos transformarnos en amigos. Es por eso que yo no creo en la teoría de que hombre y mujer no pueden ser amigos, eso es una estupidez.

Cómo olvidar el día que la conocí, fue una noche de verano y ella jugaba cartas con su amiga en la banca de un parque. Esa noche la acompañé a su casa, empezamos a conversar ese verano, yo jugaba fulbito, ella iba a la piscina. Hasta que una madrugada, 20 de Junio para ser exactos estuvimos.

También cómo olvidar cuando la relación terminó. La distancia arruinó todo, nunca más fue lo mismo desde que se fue, pero al año regresó. ¿Recuerdas lo que pasó? Regresamos, duró una semana, pero la pasamos tan bien.

Hasta hoy la veo y nos cagamos de risa. Compartimos un montón de cosas y hasta una que otra vez hay un coqueteo. Asumo el riesgo cada vez que lo hago, asumo que ella también, pero ambos sabemos en el fondo, o quizás no, que seguiremos siendo amigos.