miércoles 26 de diciembre de 2007

Noche de insomnio


Cuento las horas para que amanezca. El ruido del televisor alto de mi madre y una resonancia que determinarán mi futuro son las causantes de esta desvelada. Sin querer, derramo la botella de agua en el escritorio y todo empieza a ser más claro.

En el escritorio mi madre dejó una cajetilla de cigarros, soy fuerte y no cojo ninguno. Ese vicio quedó muy atrás. Voy al baño, me miro en el espejo y veo al mismo personaje que suele aparecer a diario. Esbozo una sonrisa y me mojo la cara para terminar estas líneas.

Regreso a la computadora, la cajetilla de cigarros trata de seducirme, no lo logra. Empiezo a verme cada día mejor, pienso. Aunque de repente en unas horas la noticia no sea la que espero, sé quien va a estar a mi lado. Si bien yo no soy perfecto, ella estará conmigo.

Recuerdo en un instante todos los momentos hermosos que he pasado. Han sido varios me digo. Ninguno se iguala al día en que te vi por primera vez. Despreocupada y sonriente. Tierna y coqueta, una mezcla difícil de hallar.

Ese día yo te ayude a bajar, ese día te apoyaste en mi, ahora me toca a mi buscar apoyo en tus manos. Me tomo un sorbo de la poca agua que me queda. Miro el reloj y son las tres de la mañana.

Es hora de irme a tratar de dormir. No tengo idea de cual sea el resultado de mañana, pero no me importa. Me enseñaste a amar, me haces feliz cada día que pasa y tenerte a mi lado es la medicina más grande que pueda tener, y por ende, la cura a todos mis males. Te amo.

domingo 9 de diciembre de 2007

Gracias por todo


Una mala noticia y todo tu mundo se derriba. Vez tu vida muy corta, todos los planes, metas y futuro que habías planificado se va por la borda. Empiezas a creer que ya todo se terminó y comienzas a descubrir a personas que se vuelven más maravillosas de lo que ya eran para ti.

Chequeos médicos, siguen las malas noticias. Piensas que no todo puede ser tan malo, pero llamada tras llamada te van diciendo que todo se complica, que hay que tomar una decisión de una buena vez. Tú no sabes que hacer.

Pasan los días y la incertidumbre se apodera de tu vida. Todo cambia de situación geográfica. Mientras que en Cuba te siguen restando las esperanzas, en Nueva York se abre una pequeña ventana que te permite ver el panorama de otra manera.

En eso, todo hace indicar que la navidad la pasarás con Fidel. El humo del cigarro se empieza a asemejar al del habano y la comida te sabe a arépas. El mar peruano empieza a parecerte el caribe, pero visto siempre desde una habitación. Las cosas parecían estar ya definidas, las maletas ya estaban listas.

Tú nunca alistaste ninguna maleta, siempre que yo tenía lista la valija tu la desempacabas y llenabas mi vida con ilusión, esperanzas y unas ganas de vivir que no imaginas que transmitías.

“Tú no puedes dejarme” me decías y eso me daba fuerza. Tenía dos personas por las cuales luchar. Por mí, eso resultaba más que obvio, y por ti, que estuviste ahí en cada momento, con una palabra, un gesto o simplemente tú presencia.

En Nueva York te hacen ver que todo está bien, pero en Cuba ya te esperaban, todo se acabó, pensé. Y tú, testadura como siempre, me decías: “No tienes nada amor, ya vas a ver”, yo seguía incrédulo.


Una tía en Boston, dos pasajes separados para el 16 de Diciembre y una sólo pensamiento en mi mente, se acabó. Nuevamente tú a mi lado, nuevamente un beso, una caricia, mil palabras y lo más importante…tu presencia.

Sábado por la tarde, todas las señales apuntaban a Cuba. Tomamos un trago en un café cubano en Miraflores, más tarde tendría que pasar por la Av. Cuba y sin querer la evité, pero una llamada cambiaría todo.

Tu estabas a mi lado, ambos empapados (que buen sábado) y mi celular sonó. Boston se había pronunciado y era definitivo. “Daniel, no es grave” fue lo único que escuché. Un par de lágrimas cayeron, no dejé que las veas. Como siempre tenías razón.

El saltarme la Av. Cuba había sido la señal esperada. No conocería La Habana, por el momento al menos. Todo se iba a realizar en Lima y quien estaba a mi lado para recibir esa noticia, quien más. TU!!

Algunos creen que el amor se demuestra de ciertas maneras. Se dicen que los amigos deben estar en malas y buenas, ellos no estuvieron, yo lo elegí así. Tú estuviste a mi lado siempre y no hacía falta nadie más.

Estuviste en el peor momento de mi vida o uno de los peores. Me aguantaste y soportaste, me entendiste y me arropaste, m aconsejaste y me amaste. Que más puedo pedir.

Hoy La Habana ya no existe, Boston la eliminó de mi vida. Tú no permitiste que me hundiera y eso es invaluable. Sólo me queda decir que te amo y que pase lo que pase con respecto a este tema que sólo algunas personas conocen, yo siempre estaré a tu lado. Nos vemos.