
Cuento las horas para que amanezca. El ruido del televisor alto de mi madre y una resonancia que determinarán mi futuro son las causantes de esta desvelada. Sin querer, derramo la botella de agua en el escritorio y todo empieza a ser más claro.
En el escritorio mi madre dejó una cajetilla de cigarros, soy fuerte y no cojo ninguno. Ese vicio quedó muy atrás. Voy al baño, me miro en el espejo y veo al mismo personaje que suele aparecer a diario. Esbozo una sonrisa y me mojo la cara para terminar estas líneas.
Regreso a la computadora, la cajetilla de cigarros trata de seducirme, no lo logra. Empiezo a verme cada día mejor, pienso. Aunque de repente en unas horas la noticia no sea la que espero, sé quien va a estar a mi lado. Si bien yo no soy perfecto, ella estará conmigo.
Recuerdo en un instante todos los momentos hermosos que he pasado. Han sido varios me digo. Ninguno se iguala al día en que te vi por primera vez. Despreocupada y sonriente. Tierna y coqueta, una mezcla difícil de hallar.
Ese día yo te ayude a bajar, ese día te apoyaste en mi, ahora me toca a mi buscar apoyo en tus manos. Me tomo un sorbo de la poca agua que me queda. Miro el reloj y son las tres de la mañana.
Es hora de irme a tratar de dormir. No tengo idea de cual sea el resultado de mañana, pero no me importa. Me enseñaste a amar, me haces feliz cada día que pasa y tenerte a mi lado es la medicina más grande que pueda tener, y por ende, la cura a todos mis males. Te amo.
En el escritorio mi madre dejó una cajetilla de cigarros, soy fuerte y no cojo ninguno. Ese vicio quedó muy atrás. Voy al baño, me miro en el espejo y veo al mismo personaje que suele aparecer a diario. Esbozo una sonrisa y me mojo la cara para terminar estas líneas.
Regreso a la computadora, la cajetilla de cigarros trata de seducirme, no lo logra. Empiezo a verme cada día mejor, pienso. Aunque de repente en unas horas la noticia no sea la que espero, sé quien va a estar a mi lado. Si bien yo no soy perfecto, ella estará conmigo.
Recuerdo en un instante todos los momentos hermosos que he pasado. Han sido varios me digo. Ninguno se iguala al día en que te vi por primera vez. Despreocupada y sonriente. Tierna y coqueta, una mezcla difícil de hallar.
Ese día yo te ayude a bajar, ese día te apoyaste en mi, ahora me toca a mi buscar apoyo en tus manos. Me tomo un sorbo de la poca agua que me queda. Miro el reloj y son las tres de la mañana.
Es hora de irme a tratar de dormir. No tengo idea de cual sea el resultado de mañana, pero no me importa. Me enseñaste a amar, me haces feliz cada día que pasa y tenerte a mi lado es la medicina más grande que pueda tener, y por ende, la cura a todos mis males. Te amo.




