
Venías corriendo hacia mí. Tu sonrisa en la cara sólo podría indicar una cosa. Eres feliz. Conforme avanzabas, tu sonrisa era más notoria, ya estabas a un paso de mi y te arrojabas en mis brazos, con la mayor confianza del mundo, tú sabías que no te iba a dejar caer.
Estábamos en una playa, el sol quemaba como nunca, pero alguien tenía más luz que el sol y eras tú. Siempre te he visto así, tan preciosa, tan natural, pero ese día destellabas energía irradiabas una luz que opacaba a cualquiera que estuviera a nuestro lado.
Disfrutamos de la arena, de un buen trago, del mar. Yo disfrutaba de ti y tú disfrutabas de mí como nunca antes. Llegado el momento cada uno partió hacia un lado diferente de la playa. Te perdí de vista, empecé a preocuparme y extrañarte demasiado.
UN buen amigo me toma del brazo y me dice: “Poroto que haces ya tienes que cambiarte” yo desconcertado iba a una especie de cabaña. En eso me ponen en frente un terno de verano, muy bonito. Sin corbata, en sandalias y con el terno que me había encantado, caminé con mi amigo por la playa, ya era de noche.
A lo lejos, veía antorchas encendidas eran seis. Seguí caminando con mi amigo y me paré al frente de un tipo que tenía un libro enorme. Esperé como veinte minutos y entraste tú por el mismo camino de piedras que yo había entrado 21 minutos antes.
Las antorchas se encendían tratando de aplacar el fuego que salía de ti mientras caminabas, estabas preciosa. Un vestido magnifico para la ocasión, esa noche eras la reina de mi vida y la reina de esa playa.
Después todo se desenvolvió muy rápido, miradas de bobos entre ambos, sonrisas cómplices de los familiares y amigos que llegaron hasta ese rincón del Perú, y tu tan bella como siempre toda la noche.
Llegó el sí, que hizo que sólo escuchara tu voz y las olas a nuestra espalda. Un beso que hasta este momento se posa en mis labios y una promesa que susurraste al oído: “Estaremos juntos toda la vida”.
De repente un sonido extraño, es una canción conocida que escucho a lo lejos. Cada vez la escucho más cerca. Volteo a buscarte y no estabas, te habías ido. En realidad no. Me levanté y me fui al trabajo. Regresaron los sueños, esta vez haré que se hagan realidad.
Estábamos en una playa, el sol quemaba como nunca, pero alguien tenía más luz que el sol y eras tú. Siempre te he visto así, tan preciosa, tan natural, pero ese día destellabas energía irradiabas una luz que opacaba a cualquiera que estuviera a nuestro lado.
Disfrutamos de la arena, de un buen trago, del mar. Yo disfrutaba de ti y tú disfrutabas de mí como nunca antes. Llegado el momento cada uno partió hacia un lado diferente de la playa. Te perdí de vista, empecé a preocuparme y extrañarte demasiado.
UN buen amigo me toma del brazo y me dice: “Poroto que haces ya tienes que cambiarte” yo desconcertado iba a una especie de cabaña. En eso me ponen en frente un terno de verano, muy bonito. Sin corbata, en sandalias y con el terno que me había encantado, caminé con mi amigo por la playa, ya era de noche.
A lo lejos, veía antorchas encendidas eran seis. Seguí caminando con mi amigo y me paré al frente de un tipo que tenía un libro enorme. Esperé como veinte minutos y entraste tú por el mismo camino de piedras que yo había entrado 21 minutos antes.
Las antorchas se encendían tratando de aplacar el fuego que salía de ti mientras caminabas, estabas preciosa. Un vestido magnifico para la ocasión, esa noche eras la reina de mi vida y la reina de esa playa.
Después todo se desenvolvió muy rápido, miradas de bobos entre ambos, sonrisas cómplices de los familiares y amigos que llegaron hasta ese rincón del Perú, y tu tan bella como siempre toda la noche.
Llegó el sí, que hizo que sólo escuchara tu voz y las olas a nuestra espalda. Un beso que hasta este momento se posa en mis labios y una promesa que susurraste al oído: “Estaremos juntos toda la vida”.
De repente un sonido extraño, es una canción conocida que escucho a lo lejos. Cada vez la escucho más cerca. Volteo a buscarte y no estabas, te habías ido. En realidad no. Me levanté y me fui al trabajo. Regresaron los sueños, esta vez haré que se hagan realidad.




2 comentarios:
DEMASIADO EMPALAGOSO NIÑO TEORIA
jaja q risa, ese "Anónimo" siempre maleteando. (Aunque tiene algo de razón).
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