
Hace un rato estaba sentado, viendo la pantalla de mi computadora y en eso una imagen asaltó mi cabeza. Sonreí y pensé que no había cambiado en nada. Recordé la primera sonrisa que me brindaste.
Yo bajé presuroso, para llegar antes que si quiera abras la puerta de adelante. Logré alcanzarte y sostener tu mano, quien diría que desde ese instante todo se transformaría en mi vida.
Tú sonreíste, dijiste gracias y seguiste tu camino como si nada hubiese pasado. Yo me quedé paralizado por un segundo y es que además de haber visto la mirada más encantadora que había visto hasta ese entonces, tu sonrisa fue impactante.
Un hoyuelo en la mejilla derecha era una muestra de agradecimiento para ti, pero para mí era el final de tan hermosa sonrisa, o el principio de tan grande sentimiento que albergo hasta hoy.
Caminamos y sólo te veía sonreír por ese entonces, caminé al lado tuyo por un momento y me adelanté. Seguías sonriendo, todo era risas y más risas las veces que te veía.
Hoy continúas siendo la misma. Tienes esa misma sonrisa de cuando me enamoré. Posees la misma magia y esa seducción que sólo pueden tener las privilegiadas. Y lo más importante es que yo sigo enamorándome todos los días de ti.
Los ojos son las ventanas del alma, opinan muchos, pues yo creo que la sonrisa es la puerta del alma. Puesto que en una sonrisa está todo, sabes si te son hipócritas, si te coquetean, y ese vaivén de tus ojos acompañados de tu sonrisa, son lo que logró enamorarme desde el primer momento.
Yo bajé presuroso, para llegar antes que si quiera abras la puerta de adelante. Logré alcanzarte y sostener tu mano, quien diría que desde ese instante todo se transformaría en mi vida.
Tú sonreíste, dijiste gracias y seguiste tu camino como si nada hubiese pasado. Yo me quedé paralizado por un segundo y es que además de haber visto la mirada más encantadora que había visto hasta ese entonces, tu sonrisa fue impactante.
Un hoyuelo en la mejilla derecha era una muestra de agradecimiento para ti, pero para mí era el final de tan hermosa sonrisa, o el principio de tan grande sentimiento que albergo hasta hoy.
Caminamos y sólo te veía sonreír por ese entonces, caminé al lado tuyo por un momento y me adelanté. Seguías sonriendo, todo era risas y más risas las veces que te veía.
Hoy continúas siendo la misma. Tienes esa misma sonrisa de cuando me enamoré. Posees la misma magia y esa seducción que sólo pueden tener las privilegiadas. Y lo más importante es que yo sigo enamorándome todos los días de ti.
Los ojos son las ventanas del alma, opinan muchos, pues yo creo que la sonrisa es la puerta del alma. Puesto que en una sonrisa está todo, sabes si te son hipócritas, si te coquetean, y ese vaivén de tus ojos acompañados de tu sonrisa, son lo que logró enamorarme desde el primer momento.




