martes 29 de abril de 2008

La primera sonrisa




Hace un rato estaba sentado, viendo la pantalla de mi computadora y en eso una imagen asaltó mi cabeza. Sonreí y pensé que no había cambiado en nada. Recordé la primera sonrisa que me brindaste.

Yo bajé presuroso, para llegar antes que si quiera abras la puerta de adelante. Logré alcanzarte y sostener tu mano, quien diría que desde ese instante todo se transformaría en mi vida.

Tú sonreíste, dijiste gracias y seguiste tu camino como si nada hubiese pasado. Yo me quedé paralizado por un segundo y es que además de haber visto la mirada más encantadora que había visto hasta ese entonces, tu sonrisa fue impactante.

Un hoyuelo en la mejilla derecha era una muestra de agradecimiento para ti, pero para mí era el final de tan hermosa sonrisa, o el principio de tan grande sentimiento que albergo hasta hoy.

Caminamos y sólo te veía sonreír por ese entonces, caminé al lado tuyo por un momento y me adelanté. Seguías sonriendo, todo era risas y más risas las veces que te veía.

Hoy continúas siendo la misma. Tienes esa misma sonrisa de cuando me enamoré. Posees la misma magia y esa seducción que sólo pueden tener las privilegiadas. Y lo más importante es que yo sigo enamorándome todos los días de ti.

Los ojos son las ventanas del alma, opinan muchos, pues yo creo que la sonrisa es la puerta del alma. Puesto que en una sonrisa está todo, sabes si te son hipócritas, si te coquetean, y ese vaivén de tus ojos acompañados de tu sonrisa, son lo que logró enamorarme desde el primer momento.

martes 8 de abril de 2008

Dos


Dos segundos me bastaron para enamorarme
Dos horas me la pasé contemplándote
Dos minutos me demoré en entenderte
Dos años en conocerte

Dos veces cruzamos miradas
Las Dos veces no te conocía
Dos veces volteaste la cara
Dos veces más yo te quería

Dos veces te dije te amo (antes de estar contigo)
Sólo una me escuchaste
Dos veces pensé estar muerto
Pero en las Dos tú me salvaste

Dos manos juntamos un día
Dos almas entrelazamos después
Dos veces quiero morir
Para Dos vidas tener a tu lado

jueves 3 de abril de 2008

Caminar de tu mano

Últimamente caminamos mucho, damos paseos interminables por Miraflores o San Isidro. Desde el Olivar hasta Larcomar, desde Berlín hasta Armendáriz o simplemente una caminata de innumerables cuadras que en principio no tienen destino aparente.

Me olvido del mundo mientras camino de tu mano. Siempre firme de la mía, siempre mirándome de reojo, para ver si desvió la mirada hacia otro lado. Siempre mirándonos de frente, conversando de todo y riéndonos de todo.

Tu mano logra transportarme a un mundo que no conocí antes, logra aislarme de lo que nos rodea, pero sin estar ausente de ello. Me hace sentir que sólo somos tú y yo en la calle, que no existe nadie más.

Y es que antes daba caminatas interminables, pero sólo. Nunca de la mano de nadie, siempre las di sólo, fumándome un cigarro escuchando alguna buena canción. En cambio hoy es diferente.

Hoy las doy acompañado del ser más maravilloso que he conocido y que conoceré. Las doy con una sonrisa en la cara y sin tener que pensar que va a ser de mi vida, por que eso ya está clarísimo.

Las doy de tu mano, la única mano que me sujeta, la única mano que me acompaña, la única mano que me da confianza, la única mano que me da cariño. Doy esas caminatas sin pensar en el tiempo ni el cansancio, simplemente camino y disfruto de tu compañía.

Hace ya un buen tiempo que camino de tu mano, te animas a dar otra vuelta conmigo, pero esta vez disfrutar de paisajes diferentes, gente diferente, pero la misma mano...la tuya.